Sobre mí

Aprendí a caminar para agarrar una flor. Mi primera infancia en Córdoba transcurrió diferenciando espinillos de algarrobos, trotando los montes, entendiendo las plantas como casas y como mi propia casa. Así que, desde que tengo memoria, el contacto estrecho con paisajes naturales y actividades al aire libre se tradujeron en la necesidad de vivir en armonía con el planeta y con sus habitantes de todas las especies. Cuando elegí estudiar biología sentí que debía aportar a la conservación de esos ambientes por su valor intrínseco y no sólo por los recursos o servicios que son indispensables para la supervivencia del ser humano. Aunque me parece muy bien el uso sustentable de las especies, no es sólo ese uso lo que convoca mis vocaciones.

Además de formalizar esas vocaciones en una maestría que me permitió tutearme con las leguminosas nativas o un doctorado que me lleva a comprender el valor de la restauración productiva, quiero crear hábitats. Y eso es Pampeanas. Ahora deseo profundamente que otros me acompañen. Porque estoy convencida de que las redes de personas que alinean naturalmente sus objetivos pueden caminar el mundo. Y estoy segura de que ahora mismo hay entre los lectores futuros compañeros de trabajo con quienes compartiré este espectacular desafío.

Clara Milano.